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SPIDERMAN: DE REGRESO A CASA (HOMECOMING) : MUY DIVERTIDA, SORPRENDENTE Y ALGO LARGA

Spider-Man: Homecoming Director: Jon Watts Reparto: Tom Holland, Robert Downey Jr, Michael Keaton, Marisa Tomei. Estados Unidos, 2017. Duración: 133 min.

Spider-Man Homecoming

SPIDERMAN: DE REGRESO A CASA (HOMECOMING) : MUY DIVERTIDA, SORPRENDENTE Y ALGO LARGA

Desde que posa la cámara sobre un dibujo (un cómic) con extraterrestres (primera imagen) hasta que cierra la segunda escena post créditos, Spiderman: de regreso a casa (Spiderman: Homecoming ) despliega humor —mucho humor— con gran desparpajo, ingenio y soltura. Y cada tanto nos lanza una sorpresa auténtica, verdaderamente inesperada.
La película —como lo indica el título— retoma la vida de Peter Parker (Tom Holland), este adolescente y superhéroe a medio construir, que vive en Queens con su atractiva y algo despistada tía (Marisa Tomei), y que viene saliendo de la aventura ¡de su vida!  con Iron Man y compañía.
Con la adrenalina a tope y sus 15 años de chico nerd —¡pero entero nerd!— Peter es devuelto a su prosaica realidad por el malhumorado Happy (Jon Favreau), la mano derecha de Tony Stark (Robert Downey Jr) con aquella frase fatal: “te llamaremos”.
Dos meses pasan y Peter llama, deja recado en el contestador, se pone su trajecito de Spiderman,  le da a algunos maleantes del barrio, mete su poco la pata y continúa su rutina en el colegio.
Allí todo está volcado a una competencia interestatal de conocimientos y luego al baile de fin de año. Y quien lidera todo esto es, como ya sabemos en las películas “gringas”, la chica popular. Peter muere por ella, enmudece y tartamudea apenas la ve. Liz (¡estupenda Laura Harrier), una morena alta y habilosa, que lo pasa por unos cuantos centímetros, es todo lo opuesto a Peter: vive en una mansión, es admirada por todo el mundo y, claro, es muy segura de sí misma.
Todo lo anterior da una idea de qué va principalmente la película: el devenir diario de un chico adolescente que debe guardar un secreto y que espera con impaciencia algo de acción para volver a calzarse como corresponde su traje de héroe.
Claro que en aquella primera escena del dibujo ya se nos anuncia que la cosa está por explotar. Allí, Adrian Toomes (Michael Keaton) estaba con su equipo arreglando el desastre que han dejado los extraterrestres hasta que una comisión de altas autoridades del Gobierno les conmina a que abandonen inmediatamente el lugar sin tocar nada.
Con lo poco que se llevan Toomes y sus hombres bastará para que desarrollen una mortal y próspera fábrica de armas y él mismo se convierta en un ángel malo (¿Birdman?).
Y como las industrias Stark están en otra —preocupados de asuntos inmobiliarios y cosas así— a Toomes le va estupendo.
Y es Peter Parker quien descubre estas armas. El  mismo a quien Happy no le devuelve las llamadas.
Lo mejor de la película es la conciencia que toma el director John Watts respecto a este universo;  se ríe junto con el espectador, a través de numerosos guiños y referencias, en un juego de metalenguaje.
Hay líneas de guión que no tienen desperdicio y pueden aparecer por cualquier lado. Como Liz diciendo (en serio): “Una actividad rebelde es buena para la moral”. “Creo que lo vi en una charla Ted”.
¿Acción? Por supuesto que la hay. Y bastante. Más que nada hacia el final.
Lo que la hace farragosa por momentos son las desventuras de Peter —en la escuela, con sus compañeros, su entorno— que se vuelven excesivas. (Nunca se ha sentido tan largo el camino del héroe).
133 minutos a veces es mucho.
Lo que sí, no puede perderse ¡por ningún motivo! ninguna de las dos secuencias post créditos.

Categorias: Acción

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