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EL AFFAIRE DE SARAH Y SALEEM: BAILANDO EN TERRENO MINADO

The Reports on Sarah and Saleemaka Reparto: Ishai Golan,  Hanan Hillo,  Maisa Abd Elhadi,  Kamel El Basha,  Sivane Kretchner. Dirección: Muayad Alayan Palestina, 2018. Duración: 127 min.

EL AFFAIRE DE SARAH Y SALEEM: BAILANDO EN TERRENO MINADO

Durante más de dos horas el director palestino Muayad Alayan desarrolla hábilmente en El affaire de Sarah y Saleem una intensa historia que se va desgranando en dramática cascada y que nos anuncia el peligro en las primeras secuencias.
Esa incomodidad del comienzo se transforma enseguida en un carrusel de suspenso y tensión, en que se cruzan dolores y dramas personales con el polvorín político que es el escenario en que transcurre lo que engañosamente pudimos creer se trataría de un Romeo y Julieta en Medio Oriente.
Nada más lejos de este clásico relato. Este es un drama que por momentos se vuelve kafkiano y está jalonado de inteligentes giros que nos conducen por intrincados y amenazantes laberintos. Es, exactamente, lo que ocurre cuando se baila sobre un terreno minado.

JERUSALÉN, BELÉN Y UN INFELIZ INCIDENTE

El detonante es una pareja de amantes, la que conforman Sarah, una mujer israelí, casada, de la zona oeste de Jerusalén, y Saleem, un palestino, también casado, de la zona este.
Si lo prohibido y el riesgo es lo que alimenta la fascinación por estas relaciones, el affaire entre Sarah y Saleem está marcado por una imprudencia temeraria, el egoísmo y cierta frivolidad que les impide pensar ya no en el dolor que puedan infringir a sus seres queridos, sino a todo aquello que los rodea.
Ellos no son amantes desesperados, que sufran por amor. Lo  suyo es diversión, dar rienda suelta a una atracción sexual que probablemente en cualquier otro lugar tendría daños colaterales acotados. Pero no en Jerusalén. “La vida no es tan complicada”, dice Saleem en algún momento, despreocupadamente.
Mucho después, contemplando la estela de destrozo que han dejado tras de sí, ambos dirán, ya inútilmente: “Cometí un error”.
Saleem es un repartidor de pan, con problemas económicos, cuyo orgullo no tolera que su cuñado los ayude. Su mujer, Bisan (Maisa Abd Elhadi), está embarazada: es una esposa cariñosa, preocupada; un personaje que crece a medida que avanza el metraje hasta alcanzar una estatura admirable, en un tránsito de gran riqueza en su construcción dramática.
Sarah tiene un buen pasar: administra un café y su marido David es un militar de promisoria carrera, con quien tienen una hija pequeña.
En una de esas decisiones muy poco pensadas, Sarah acepta acompañar a Saleem a Belén, al otro lado del muro, donde él tiene que hacer unas entregas semi clandestinas. Un infeliz incidente -que pudo evitarse con una mínima cautela- desata el descalabro. Allí se cruza la línea sin retorno.

UN DRAMA A RITMO FRENÉTICO 

La culpa, la traición, las reacciones de macho herido de David, se entremezclan con el terremoto que esto termina provocando en ese muy particular sistema de convivencia política que per se es muy frágil.
Nada queda en su lugar tras este “affaire”: las consecuencias los golpearán a todos, más duramente a unos que otros. Sin reparación posible.
El ritmo de thriller con que Alayan sostiene la historia resulta magnético para el espectador, a lo que contribuye una formidable actuación, en estilo naturalista, de sus personajes.
Hay imágenes que, en medio de una tensión que se agudiza por la imposibilidad de anticipar lo que viene, resuenan conmovedoras: como cuando en el fragor de una compleja situación se encuentran Sarah, Bisan y la abogada de Saleem, designada por el sistema judicial. Tres mujeres frente a un sistema profundamente patriarcal y machista.
En cierto modo, la cámara gira un tanto su eje para detenerse en Bisan, el personaje que experimenta los mayores cambios. Inolvidable la escena en que -habiendo escalado el conflicto más allá de lo personal- ella destroza los afiches repartidos en su barrio con la imagen de Saleem como un héroe, una víctima, un mártir de la policía israelí. Una mentira que ni la paciente Bisan puede resistir.
Muy inteligente thriller político y humano.

(En Cinemark Alto Las Condes y cine El Biógrafo).

Categorias: Drama

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