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AMANTES POR UN DÍA: LA AVASALLADORA FUERZA DE LA SEXUALIDAD

L'amant d'un jour (Lover for a Day) Reparto: Éric Caravaca,  Esther Garrel,  Louise Chevillotte,  Laetitia Spigarelli. Dirección: Philippe Garrel Francia, 2017. Duración: 76 min.

AMANTE POR UN DIA

AMANTES POR UN DÍA: LA AVASALLADORA FUERZA DE LA SEXUALIDAD

Premiada en la Quincena de Realizadores de Cannes 2017, Amantes por un día (L’amant d’un jour), de Philippe Garrel, está exactamente en las antípodas de Avengers: Infinity War, el gran estreno de este fin de semana en nuestra cartelera.
Filmada en blanco y negro y en 35 mm -como la mayor parte de la abundante filmografía de Garrel- en apenas 1 hora y 15 minutos se despliega un relato intimista, acotado e intenso, que apunta a lo efímero del amor y la fragilidad y complejidad de las relaciones de pareja.
Considerado el heredero natural de la nouvelle vague, el cineasta acaba de estar en el Bafici de Buenos Aires, y el año pasado vinoinvitado al ciclo La ciudad y las palabras que organiza el Programa de Doctorado en Arquitectura y Estudios Urbanosde la UC. Los sueños y los mecanismos del inconsciente son su material de trabajo, reveló en aquella ocasión.
Amantes por un día camina exactamente por ese sendero.
En las primeras imágenes, desde lo alto de una escalera de caracol, la cámara sigue a grupos de estudiantes dispersos, con la luz cenital que arroja la cúpula vidriada. Se detiene en una pareja que entra a un baño, donde tiene sexo gozosa y desesperadamente. Una escena similar a la que veremos más adelante, con otros personajes y en circunstancias distintas.

LOS AMORES ROTOS

Aquella secuencia es una suerte de prólogo para llevarnos enseguida tras la llorosa figura de Jeanne (Esther Garrel) quien, estremecida y desgarrada de dolor, arrastra su maleta por París de noche.
A sus 23 años, acaba de sufrir su primera decepción amorosa (“ser despellejada en vida”) y llega a refugiarse al departamento de su padre, Gilles (Éric Caravaca), un profesor universitario, con varios divorcios a cuestas. Entre lágrimas y algo sorprendida, Jeanne se encuentra con que su padre vive junto a su alumna Ariane (Louise Chevillotte), una chica de su edad. La pareja la acoge con calidez, la consuela y la aconseja.
Siempre con la figura del padre detrás, un hombre ya reposado, la historia se organiza en torno a la relación que se teje entre Jeanne y Ariane, dos jóvenes de muy distintas experiencias vitales, y los diferentes procesos emocionales que cada una va decantando.
De escenas breves, en que se alterna lo rutinario y doméstico con situaciones de alto dramatismo, el admirable manejo de la luz y los contrastes de los tonos que van del blanco al negro convierten esta historia mínima en una experiencia visual y remecedora.
Garrel exprime aquel material que es el origen del cine -el blanco y negro y los 35 mm- para construir cuadros prodigiosos.
Es tal la nitidez que logra que, por ejemplo, en un primer plano del rostro de Ariane, se distinguen sus pecas. Luego, con la luz del día entrando por una misma ventana, y jugando con los contrastes, construye dos escenas de atmósferas y situaciones completamente opuestas.

LA TRILOGÍA DE LOS CELOS Y SUS HISTORIAS DE AMOR

Con Amantes por un día el cineasta francés completa su trilogía de los celos, que incluye, además, Celos (La jalousie, 2013)y A la sombra de las mujeres (L’ombre des femmes , 2015), el primero de sus filmes que vimos en Chile.
Aunque como él mismo ha reconocido, las historias de amor están en todas sus películas: la pareja, los desencuentros, las pulsiones que parecen contradecir la voluntad, cómo es que siempre herimos a alguien, la imposibilidad de controlar el curso de la dinámica vital que pone a prueba supuestos acuerdos explicitados. Todos aquellos procesos dolorosos que parecen ineludibles en nuestro camino hacia lo más parecido a la felicidad.
Indispensable para cinéfil@s.

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