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DOS TIPOS PELIGROSOS (NICE GUYS): COMEDIA NEGRA SETENTERA

The Nice Guys. Reparto: Ryan Gosling, Russell Crowe, Matt Bomer, Kim Basinger, Yvonne Zima, Keith David. Director: Shane Black. Estados Unidos, 2016. Duración: 116 min. BUENA, ENTRETENIDA, GRACIOSA.

DOS TIPOS PELIGROSOS 3

DOS TIPOS PELIGROSOS (NICE GUYS): COMEDIA NEGRA SETENTERA

Una extraordinaria puesta en escena de diseño nos sitúa en Los Angeles, en 1977. En pantalla se despliegan colores y tonos característicos, fiestas desbocadas y extravagantes, la música (¿se acuerda de Earth, Wind & Fire?), hippies protestando al sol, la polución asomándose.
En la trama central, dos industrias: una, brillando y en primer plano, la automotriz; la otra, opaca, en las sombras, pero igualmente rentable, la pornográfica.
La primera secuencia es una perfecta síntesis de los ingredientes de Dos Tipos peligrosos ( Nice Guys ).
Es de noche en Los Angeles. En una hermosa casa de grandes ventanales, situada entre colinas y bonita vegetación —a la que la cámara se acerca desde arriba, en un gran zoom in— un chico en pijamas entra sigiloso al cuarto de su hermano mayor a escamotearle una revista porno. Va a la cocina, se devuelve y desde esa perspectiva vemos un auto “volador” que atraviesa los ventanales de toda la casa y aterriza en el jardín. El niño corre y en el coche destrozado encuentra moribunda y semi desnuda a la chica que adorna la tapa de la revista que tiene en sus manos. En un gesto inocente, cubre el cuerpo con su chaqueta.
Tras ello, aparecen los protagonistas ocupados de sus asuntos: Jackson Halley (Russell Crowe), un cobrador de deudas y matón de poca monta, de puño pesado, cuerpada XL y capacidad reflexiva XS; y Holland March (Ryan Gosling), un detective privado torpe hasta la carcajada y aficionado a la buena vida.
Una película porno y Amelia, su protagonista, han desaparecido. Un caso que, de la peor manera, reúne al par. La madre de Amelia, Judith (Kim Basinger, más regia que nunca), una alta ejecutiva de la industria automotriz, les encarga su búsqueda con lágrimas en los ojos y un cheque generoso en sus manos.
A su modo chapucero, Halley y March cruzan esta ciudad que parece a punto de explotar entre los excesos (la secuencia de la fiesta, ¡imperdible! ), la corrupción, los crímenes y unos cuantos seres curiosos pululando (como la anciana clienta de March).
La cordura, sensatez y sagacidad la ponen un personaje ¡indispensable!: Holly (Angourie Rice), la hija de 13 años de March.
Entre humor físico, hilarantes gags, situaciones jocosas y un guión cargado de significados se va develando un misterio, cuyo trasfondo destila un sutil toque de amargo y desesperanza, tan propio del cinema noir (todo un gesto volver a reunir a Basinger y Crowe tras la magnífica Los Angeles al desnudo). Boogie nights aparece en la memoria y hasta ese brazo quebrado de Gosling recuerda a la gloriosa Chinatown.
Claro que lo de Dos Tipos Peligrosos va por la diversión para público adulto. Pero su regreso a los ’70 no es mera nostalgia. Es un interesante ejercicio reflexivo, de perspectiva aguda, capaz de iluminar el presente y jugar a la parodia. De paso, brindó aires insospechados a las disímiles carreras de Gosling y Crowe, que responden magníficamente a este verdadero cambio de eje.

 

DATOS

El director Shane Black fue el guionista de Arma mortal (1987) y coguionista de la secuela (1989): entretención pura y garantizada.
La clave: mezclar balazos, persecuciones, y algo de suspenso, con humor. Y ese estaba a cargo de los protagonistas: Mel Gibson y Danny Glover, encarnando a dos policías imposible más diferentes que, de alguna manera, lograban no solo encajar sino resolver los casos en sus manos.
Black no ha estado cesante: dirigió Iron man 3 en 2013 pero tuvo la buena idea de arriesgarse a revivir esta suerte de subgénero —que algunos llaman “buddy movies” (películas de compañeros)— con Dos tipos peligrosos, que debutó en la Selección oficial de Cannes.
Encontrar a los “buddy” era clave. Y Shane Black acertó al reclutar a dos actores insospechados en estas lides: Ryan Gosling, protagonista de la intensa Drive y de la muy melancólica Blue Valentine; y Russell Crowe , que nunca superó su marca de estrella dramática tras Gladiador y Una mente brillante.
Un acierto y la prueba al canto de que Gosling y Crowe poseen aquello que es clave en el talento histriónico: versatilidad.

Categorias: Comedia

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