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#LOSNIÑOS: LA COMPLEJIDAD DE LAS PERSONAS “SIMPLES”

Director: Maite Alberdi Música original: Miguel Miranda, José Miguel Tobar Coproducción Chile, Holanda, Francia. Chile, 2016. Duración: 80 min

LOS NIÑOS, pelicula de maite alberdi

#LOSNIÑOS: LA COMPLEJIDAD DE LAS PERSONAS “SIMPLES”

Si usted cree que va a ir sacar pañuelitos, que le van a contar una historia lacrimógena, esas con banda sonora triste y melancólica, con Los Niños se va a llevar una sorpresa.
LOS NIÑOS
Porque el documental que hizo Maite Alberdi sobe un grupo de personas con síndrome de Down es luminoso, propositivo, tiene humor, bailes, música alegre, pop, que es la que escuchan, cantan y bailan sus protagonistas.
Tampoco elude conflictos, situaciones incómodas, ni pinta de rosado Disney un mundo que tiene de dulce y agraz (como todo en la vida por lo demás). 
Lo que hace la talentosa y multipremiada cineasta es elegir un punto de vista, una mirada, poner foco en lo que eligió, que es lo que corresponde hacer (¿conocen el dicho de quien mucho abarca poco aprieta?). Hay mucho más que decir y hablar sobre las personas con Síndrome de Down, pero esa es otra película o muchas otras películas.
Ella eligió titularla Los Niños —casi como una sutil ironía— porque al sumergirse en el mundo de personas con síndrome de Down inevitablemente se cuestionó en qué momento se es adulto, qué implica ello. Y aquí está a lo largo de todo el filme uno de los conflictos claves sobre los que invita a reflexionar.  
Porque sus protagonistas son hombres y mujeres que hace rato dejaron de ser niños —incluso jóvenes—, que hace 40 años asisten al mismo colegio y que se plantean en algún momento que quieren llevar una vida de adultos, que es lo que son.
LOS NIÑOS, 4
“Llevo 40 años trabajando acá. No puedo hacer toda la vida lo mismo”, dice Anita. Ella está de novia con Andrés. 
La película surgió cuando  Maite Alberdi filmaba La Once: una de esas mujeres mayores que se reunían periódicamente en torno a una mesa para mantener sus vínculos era su abuela. “Ella hablaba mucho de mi tía Francisca, que tiene síndrome de Down”, cuenta la realizadora, y de lo preocupada que estaba sobre qué iba a pasar con su hija una vez que ella ya no estuviera.
Seis meses estuvo la realizadora yendo al colegio de Las Condes a donde llegan diariamente, en liebre amarillas que los recogen en sus casas, los alumnos de este lugar. Tienen taller de repostería, de “adultos conscientes”, recreos donde les gusta bailar.
En ese período escogió a sus “protagonistas” y descubrió, como le ocurrirá al espectador, que no son asimilables, no son iguales, sino tan diversos como cualquiera de nosotros. 
Y que por lo mismo, estos seres que suponemos “simples”, encierran, cada uno de ellos, una complejidad y una riqueza humana que los hace singulares.
LOS NIÑOS 5
Los Niños construye el cotidiano de estos compañeros de colegio que llevan allí más tiempo que sus profesores. Un documental con  momentos emotivos también y sobre todo que nos resulta muy sorprendente.
Por ejemplo, cuando aparece Ricardo, nos parece un hombre muy razonable, asertivo, con características de líder, ¿inteligente? ¿Puede una persona con síndrome de Down ser calificada como inteligente? Pues él lo parece.
El trabaja cuidando ancianos, sin embargo su propia abuela —que evidentemente tiene un cuadro de demencia senil— lo desprecia y lo trata de malas maneras. (Una escena muy potente).
Rita, en cambio, se comporta como una niña chica. De paso, nos brinda muchas situaciones risibles. Porque es la inmadura, la conflictiva de la clase, aunque tenga 45 años.
Sorprenden muchas veces, con reflexiones muy atingentes. Por ejemplo, Andrés, cuando se declara a Anita, le dice cosas como:
“Lo que más me aterra es que la vida es muy corta y muy compleja”; y agrega: “¿quieres vivir conmigo?”.
Otro de ellos, consuela a una compañera que llora porque ha muerto su padre: le dice que los suyos murieron ya, pero que no se aflija porque  “la muerte no existe. Ellos están conmigo. Lo que existe de verdad es tenerlos acá en el corazón”.
Probablemente él tenga una rica vida espiritual, que nos haría bien a todos, por lo demás. No todo es “vida intelectual”.
Cierto que se adivina el respeto con que la cámara se planta  frente a ellos, pero también somos testigos de conflictos y dificultades, como las discusiones de Anita con su madre porque quiere casarse con Andrés; o la conversación de Andrés con el cura. 
Saben que sus sueños tienen límites (“tenemos síndrome de Down”) o se enteran cuando reciben los pocos pesos que les dan por su trabajo y alguien les dice cuánto necesitan si piensan en independizarse. 
 A las personas que interactúan con ellos —profesores, instructores, “tíos”, “tías”, mamá— Maite los filma ya sea de espaldas o bien desenfocados, cuando obligadamente los tiene de frente en una conversación.
En suma: son muchos los aspectos relevantes que uno termina conociendo sobre las personas con síndrome de Down. 
Y eso es enriquecedor.
Otro inmenso aporte de Maite Alberdi.
¡Gracias por ello!
Directora y guionista: Maite Alberdi
Música original: Miguel Miranda, José Miguel Tobar
Coproducción Chile, Holanda, Francia, 2016.
Duración: 80 minutos.
Categorias: Drama

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