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LUZ DE LUNA (MOONLIGHT): CRECER EN LA ADVERSIDAD  

Moonlight Reparto: Trevante Rhodes, Naomie Harris, Mahershala Ali, Ashton Sanders, André Holland. Director: Barry Jenkins Estados Unidos, 2016. Duración: 111 min.

LUZ DE LUNA, 5

LUZ DE LUNA (MOONLIGHT): CRECER EN LA ADVERSIDAD  

Pudo ser una furiosa denuncia social; un discurso manipulador plagado de resentimiento; o una lacrimógena telenovela sobrecargada de elementos trágicos.
Pero la sobriedad, honestidad y el admirable estilo artístico con que Barry Jenkins vació buena parte de lo que fue su propia vida en Luz de luna (Moonlight), flamante ganadora del Oscar 2017 a mejor película, la convirtieron en una obra maestra del cine. Un filme independiente que costó US$1,5 millones.
Jenkins, director y guionista, mezcló aspectos autobiográficos propios con los de Tarell Alvin McCraney, quien había elaborado un argumento con la idea de hacer una obra de teatro: se iba a titular “A la luz de la luna los niños negros parecen azules-tristes (blue)”.

LA PORTADA DE LA REVISTA VARIETY

Recibir ese sorpresivo Oscar fue un paso de comedia (o drama), bellamente ilustrado por Variety en su portada de esta semana: Jenkins —un afroamericano de 37 años, que empezó a filmar en 2003— posando junto a Damien Chazelle, 32 años (Whiplash), realizador de La La Land, la favorita. Jenkins cargando con su Oscar a mejor película y Chazelle con el de mejor director.
Tras el error del anuncio la madrugada del lunes, ambos se habían abrazado, en un gesto que de alguna manera los “delata” como recién llegados a Hollywood.

LA INFANCIA EN UN BARRIO MARIGINAL

Con Luz de luna Jenkins rompe con todas las convenciones a las que se suele echar mano para presentarnos seres marginados y los guettos donde mal viven familias quebradas y niños que van poco y nada a la escuela, rodeados de droga, narcotraficantes y pandillas.
Allí, en un conflictivo barrio de Miami, Liberty, de población afroamericana, intenta subsistir Little, pequeño como su sobrenombre. Un niño flaco, de grandes ojos asustados, que casi no habla, que corre con su mochila a cuestas entre pasajes donde se negocia crack o lo que sea. Mismo que consume Paula, su madre (Naomie Harris, quien debió ganar el Oscar a actriz secundaria).
Drogadicta, prostituta ocasional, Paula quiere a su hijo hasta donde su estropeado sistema emocional se lo permite. Le da órdenes contradictorias, le gritonea, lo mima, lo castiga. Todo indistintamente. Y a veces no está en casa o bien le dice que se vaya (si tiene que atender a un cliente).
Little sabe correr y huir de sus compañeros, que le hacen bullying porque no es bueno jugando a la pelota y porque sospechan que es homosexual. Hay harta casucha abandonada donde se cuela para esconderse, aunque pasen horas y tenga hambre.
Quien lo rescata es Blue —Juan, de origen cubano, es su nombre— (Mahershala Ali, Oscar mejor actor secundario). Con paciencia y no poca sabiduría consigue que confíe en él, lo lleva a su casa donde Teresa, su novia, le da de comer. Se convierten en su familia. Y Blue, en ese padre que nunca tuvo. Y porque así es la vida, sin malos-malos ni buenos-buenos, Blue es el narcotraficante de la zona, el que a través de su equipo de dealers provee a Paula.

EMOCIONES CONTENIDAS PARA UNA HISTORIA ÍNTIMA

Historia de supervivencia y adaptación en medio de las peores circunstancias, Luz de luna es también la búsqueda de la identidad, algo que a todos nos acicatea, pero que en el caso del pequeño, suma a su difícil condición social y familiar, otra complejidad, ser gay.
Esta búsqueda se manifiesta incluso en el nombre del protagonista: cuando niño es Little; de adolescente, Chiron (su verdadero nombre) y Black de adulto. (La película señala tres capítulos: Blue, Chiron y Black).
Emociones contenidas, la sordidez enunciada pero en absoluto segundo plano, las elipsis que eluden todo lo escabroso es lo que hace a esta película tan singular: una que quiere contar una historia íntima (bellísima la escena en que Juan-Blue le enseña a Chiron a flotar en el mar), con mucha poesía, dentro de un estilo verista y crudo.
Declarado admirador de Wong Kar-Wai, Jenkins incluye en la banda sonora esa desgarradora y dulce versión de Caetano Veloso para Cucurrucucú Palomaque está en Happy Together (y también en Hable con ella, de Almodóvar).

PARA CINÉFIL@S

Una advertencia: Luz de luna es esa clase de películas amadas por críticos y cinéfilos, por lo despojada y aparentemente simple, que por lo mismo suelen desconcertar al público más convencional que espera que en la pantalla suceda algo más que ver a un chico negro crecer en un medio adverso, intentando encontrar su identidad.
Una joya.

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