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EXPEDIENTE 64: UN CRUDO NORDIC NOIR DE FUERTE CRÍTICA SOCIAL

Journal 64 / The purity of vengance Dirección: Christoffer Boe Reparto: Nikolaj Lie Kaas, Fares Fares, Nicolas Bro, Anders Hove, Søren Pilmark, Morten Bjørn. Dinamarca, 2018. Duración: 100 min.

EXPEDIENTE 64: UN CRUDO NORDIC NOIR DE FUERTE CRÍTICA SOCIAL

Basada en la cuarta de la serie de novelas “Los Casos del Departamento Q”, de Jussi Adler-Olsen, la película danesa Expediente 64 (The purity of vengance) es una cruda e intensa historia que escarba en oscuros entresijos de la aparentemente pulcra sociedad danesa.
El inspector Carl Mørck (Nikolaj Lie Kaas), un tipo áspero y frío,decide por su cuenta hacerse cargo de la investigación de un macabro hallazgo en un departamento del centro de Copenhague. Se trata de tres cadáveres momificados y con claros signos —como lo confirmará la autopsia— de haber sufrido una muerte cruel y lenta.
Aunque su asistente Assad (Fares Fares) está por despedirse del Departamento Q —solo la habilidosa y acogedora Rose podría retenerlo— decide trabajar junto a Carl.
El director Christoffer Poe alterna constantemente escenas de hechos ocurridos hace 60 años con la investigación que se desarrolla en la nevada capital en la actualidad. Si Carl es emocionalmente torpe, en cambio es un sagaz observador y con mucha rapidez encuentra pistas relevantes que le permiten seguir los rastros precisos.
El crimen descubierto tiene directa relación con los hechos del pasado que se van narrando: el desafío está no solo en conseguir unir las puntas del camino, sino develar el móvil del crimen. A ello se sumará una advertencia que aparece al inicio: tirar del hilo los conducirá muy pronto a una intrincada trenza de poder en los más altos niveles.
En un permanente contraste entre belleza y horror, Expediente 64 recoge un hecho real de la historia de mediados del siglo XX en Dinamarca: la existencia de “sanatorios” femeninos, donde eran confinadas jóvenes mujeres que no se “adaptasen” a la sociedad, de acuerdo a ciertos patrones establecidos. Siguiendo la idea de un “estado de bienestar”, se desarrolló un movimiento eugenésico.
En la película, las secuencias del pasado se sitúan en el sanatorio de Sprogø, una pequeña isla a la que se llega por uno de los puentes colgantes más largos del mundo —el Gran Belt, de 16 kms—, que cruza un estrecho sobre las aguas del mar Báltico.
La conexión entre este sanatorio —cerrado, como los otros, a mediados de los ’60— y el crimen recién descubierto en Copenhague es lo que deberá establecer el Departamento Q. No hay demasiados rastros: algunos viejos archivos, un testigo sin demasiadas pruebas que aportar y no mucho más. Tras los “experimentos”, ninguna querella llegó a puerto y nunca más se habló del asunto.
La desoladora verdad irá emergiendo en una historia a ritmo de thriller y auténtico peligro, pero en la cual hay mucho espacio para escudriñar en las relaciones personales de los más que interesantes personajes protagónicos.
A pesar de su crudeza (no es apta para todo público) y la acción que cruza todo el filme, el acento está más bien puesto en lo humano y en las dimensiones sociopolíticas de la historia.
Muy buena.
(Se exhibió en Festival de Cine Europeo)

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