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MOANA: BELLÍSIMAS IMÁGENES, MUCHA CANCIÓN

Moana Animación Director: John Musker, Ron Clements Estados Unidos, 2016. Duración: 113 min.

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MOANA: BELLÍSIMAS IMÁGENES, MUCHA CANCIÓN

“Una canción más y vomito”.
Lo dice en medio de la película uno de los personajes.
Este guiño humorístico de Moana: un Mar de Aventuras llega directo al espectador que se siente más o menos interpretado por el comentario.
Moana parte muy bien.
Para ser justos, la música introductoria —autóctona— es bellísima. El resto —con el perdón del muy respetado Lin Manuel Miranda— nada que se aproxime a las inolvidables bandas sonoras de El Rey León o Aladdin, por ejemplo.
Maravillosa la isla polinésica donde nace y crece nuestra protagonista, primero como una adorable pequeñita, en un escenario esplendoroso de mar, sol, cielos limpios, vegetación rica y abundante.
Ella es hija del jefe de la aldea y es muy unida a su abuela, que la apoya en sus audacias.
La abuela es la que al comienzo aparece contándole a los niños una historia que les da terror. (Muy divertida la escena). Menos a Moana, que nació con alma de heroína.
La anciana mujer conoce la historia de su pueblo, una que su hijo, el jefe, ha decidido cubrir con el manto del olvido: que esta es una tribu que era navegante y que debió refugiarse en esta isla porque un malvado semidiós le ha robado el corazón a la diosa Te Fiti.
La vida en la isla es idílica. La naturaleza se prodiga como en el paraíso y las redes de los botes siempre llegan llenas de peces.
Hasta que un día, aparecen podridos todos los frutos de los árboles de coco y los pescadores comienzan a regresar con sus botes vacíos.
La abuela conoce el secreto. Y Moana, que no sabe por qué el mar la atare tanto, se enterará por ella cómo sucedió todo y por qué están sucediendo todos los desastres.
En contra de la voluntad de su padre (aunque secretamente apoyada por su madre) Moana se embarca mar adentro a buscar al malvado semidios, Maui.
Lo encuentra.
Y resulta ser un tipo pagado de sí mismo, bastante torpe y harto cobarde.
¡Muy poco divino!
Pero Maui es su única opción de recuperar el corazón de su isla amada y ahora agónica.

Con él -más bien arrastrándolo- y su arrojo Moana emprenderá su misión.
Lo mejor: los tatuajes “inquietos” de Maui y el gallo regalón, siempre despistado.

DATOS
—La música estuvo a cargo de Lin Manuel Miranda, famoso por el hit 2016 de Broadway, Hamilton.
Duración: 1 hora 47.

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