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GREEN BOOK: UNA AMISTAD DIFÍCIL EN UN CONTEXTO IMPOSIBLE

Green Book Reparto: Viggo Mortensen, Mahershala Ali, Iqbal Theba, Linda Cardellini, Ricky Muse. Dirección: Peter Farrelly Estados Unidos, 2018. Duración: 130 min.

GREEN BOOK: UNA AMISTAD DIFÍCIL EN UN CONTEXTO IMPOSIBLE

Tocando un tema tan sensible como el de los derechos civiles en los EE.UU. de los ’60 -los que por ley les eran negados a la población afroamericana-, Green Book , una amistad sin fronteras  sorprende como una comedia definitivamente encantadora.
El que la dirija Peter Farrelly, realizador (con su hermano Bob) de la exitosa Loco por Mary (de dudoso gusto) podría hacerla sospechosa.
Sin embargo, bajo el clásico esquema de película de amigos improbables y descartando el recurso épico, Farrelly consigue poner a nivel cotidiano una historia en la que se cruzan discriminación racial, supremacía blanca y diferencias sociales.

NUEVA YORK, 1962: TONY LIP VS DON SHIRLEY

En el Nueva York de 1962, Tony Vallelonga o Tony Lip (un Viggo Mortensen casi irreconocible) se desempeña como el fornido portero del Copacabana, un elegante salón de espectáculos y cenas. Un lugar frecuentado por millonarios y mafiosos, acompañados de mujeres vestidas de gala y cubiertas de joyas; una gran secuencia de apertura.
La alegre noche -animada por aquellas gloriosas big bands- termina con incidentes, trompadas y el cierre del local. Tony, un ítaloamericano del Bronx, casado y con hijos, queda en la calle. Nada que le quite el sueño al bonachón de Tony: su extensa y siempre presente familia se encargará de encontrarle trabajo.
Algún pariente le da un dato y lo envía a una dirección en el Carnegie Hall. Sobre el teatro, en un lujoso penthouse reside un músico que se apronta a hacer una gira por el Sur y requiere de un chofer y guardaespaldas.
La sorpresa para Tony es que se trata de un afroamericano. Tras una singular entrevista, queda contratado.
Don Shirley (Mahershala Ali) no solo es un exitoso y requerido pianista, sino un hombre sofisticado, de alta cultura y de exquisita formación académica. El opuesto de Tony, un tipo elemental y vulgar, semi analfabeto, que necesita de mucha comida chatarra para llenar su panza y que no detiene su intrascendente cháchara ni para engullir.

UNA ROAD-MOVIE INSPIRADA EN HECHOS REALES

Inspirada en hechos reales (el coguionista es hijo de Villalonga), esta road-movie alude en su título al libro que detallaba -en forma de  “guía turística”- los sitios donde se aplicaban con rigor las normativas racistas de la época en la zona por donde Don Shirley había decidido aceptar hacer sus presentaciones.
El filme, en esta temporada de premios, llega precedido no solo por sus nominaciones al Oscar en 5 importantes categorías, y el galardón a mejor película otorgado por el gremio de los Productores (PGA), una de las contiendas previas más esperadas. También ganó tres Globos de oro y en el Festival de Cine de Toronto, donde se estrenó, se hizo con el premio del público.

¿SOLO UNA “FEEL-GOOD” MOVIE?

Tanto reconocimiento ha desatado cierta polémica: ha sido criticada por convencional, predecible, de gusto masivo -una “feel-good” movie-; en suma, complaciente.
Algo de eso hay -sí, es altamente recomendable para todo público– pero no obstante, tras esa discreta forma, que tiene mucho de elegancia, la película lanza una mirada aguda y compleja al cruzar dos variables en la pirámide social: la clase y la raza.
Los protagonistas se mueven en un statu quo que ubica al hombre blanco por sobre el de una raza distinta, aunque el primero sea un inculto inmigrante de clase baja y el segundo un rico y distinguido artista.
A su vez, Don se siente “un negro desclasado”, con evidentes problemas de identidad y, en lo personal, solo: sus pares se ubican en otra escala en esta estratificación.
Si eso no bastara, las interpretaciones de Mortensen y Ali son tan seductoras que es un verdadero placer verlos desempeñarse (ambos nominados al Oscar).
Y si bien abundan filmes de ese subgénero “amigos unidos por circunstancias aleatorias”, el choque de dos mundos, con las obvias complicaciones -que no necesitan de exageraciones ni piruetas de guión para que queden en evidencia-, hacen a ésta especialmente verosímil, humana y atractiva.
Green Book, una amistad son fronteras tiene escenas y secuencias deliciosas, una grandiosa banda sonora y va exponiendo con genuina autenticidad y buen ritmo los positivos avances que ambos personajes van experimentando, influido el uno por el otro.
Se suceden de manera fluida y natural situaciones graciosos y dramáticas, en un relato que parece apostar a que el cambio ha de venir así, cuando se produce una cercanía: y el extraño, el distinto, se trasforma en prójimo.

Entrañable y entretenida.

 

 

 

 

Categorias: Históricas

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