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POVEDA: EL CONVULSO ORIGEN DE LAS TERESIANAS

Reparto: Raúl Escudero, Elena Furiase, Daniel Gómez, Pablo Viña, Xiqui Rodríguez. Director: Pablo Moreno. España, 2016. Duración: 110 min. HOYTS LA REINA: JUEVES 9 DE JUNIO, 20.30 HRS; SÁBADO 11, A LAS 10 HRS.

POVEDA

POVEDA: EL CONVULSO ORIGEN DE LAS TERESIANAS

Educación sistemática y organizada para los grupos más pobres de la sociedad; altas responsabilidades para las mujeres, en trabajos remunerados.
Poniendo en práctica estos dos conceptos —que hoy, cuando nos parecen obvios, aún no conseguimos hacerlos del todo realidad— revolucionó Pedro Poveda a la conservadora sociedad española de comienzos del siglo XX.
No le salió gratis: a nadie que va contra la corriente le resultan fáciles las cosas.
La historia de este cura —canonizado por el Papa Juan Pablo II— es la que relata la producción española Poveda.
Una biopic (película biográfica) sobre quien fundara la Institución Teresiana y que parte situando al protagonista en 1936, en los inicios de la cruenta Guerra Civil Española, cuando cualquiera que llevara sotana era perseguido y detenido.
En su cautiverio, a petición de uno de sus guardianes, relata su vida.
Pocos días después moriría fusilado.

El raconto comienza a sus 20 años.
Nacido en Jaén en 1874, ya en 1901 había sido ordenado sacerdote.
En Granada, se adentró en las Cuevas de Guadix, barrios marginales las familias vivían de manera menesterosa.
Pese a la resistencia no solo de los lugareños —que miraban con desconfianza a todo afuerino— sino también de cercanos a la jerarquía eclesiástica, se empeñó en instalar una iglesia y una escuela ahí. Una a donde también tenían derecho a asistir las niñas.
Las murmuraciones y la envidia lo alejaron de allí, pero pertinaz y perseverante, posteriormente en Covadonga (Asturias) impulsó un movimiento con mujeres jóvenes, creando la Academia Femenina de Estudios de Magisterios, preludio de lo que sería la Institución Teresiana.
Nada que le agradara a las familias, que consideraban que sus hijas estaban destinadas a casarse, tener hijos y atender su hogar. Ni tampoco a las organizaciones oficiales de una España que solo quería educación laica, de manera excluyente: “este cura quiere infiltrarse en la educación estatal”.

La película se sigue con interés en parte importante porque su protagonista es mostrado como el ser humano singular y sorprendente que fue, esos que pueden ser juzgados por sus obras y que —como el mismo Cristo a quien siguió— viven más allá de su muerte, dejando una huella imperecedera.
Pese a un guión candoroso y algo tosco (¡ni hablemos del maquillaje, que llega a distraer!), los realizadores consiguen transmitir genuinas emociones y manejar el relato con la tensión precisa.
Particularmente interesante —y hasta asombroso— resulta constatar cómo la historia pareciera siempre volver sobre sí misma. En un momento, Poveda, preocupado por la tensa situación del país, comenta: “Las ideas se radicalizan; entonces surge la violencia”.
Y en su lucha por hacerle un espacio a la educación cristiana, pese a la convulsa y apremiante contingencia, no pierde la esencia espiritual que ha inspirado todos sus pasos. “No quiero oírlos hablar nunca más de vencedores ni vencidos; Cristo nos enseñó a amar y perdonar”, impreca a algunos  de sus colaboradores ante una difícil circunstancia.

A CONTRACORRIENTE

No es fácil en estos días —en que los escándalos de pedofilia han dejado una herida abierta en la Iglesia Católica— hacer y distribuir una película sobre un cura santo.
La mayoría de las personas parece estar más interesada en leer y escuchar sobre denuncias. Spotlight ganó el Oscar y la chilena El Club ha cosechado premios y aplausos por donde ha ido. A su vez, El bosque de Karadima, disponible en Netflix, fue un éxito de taquilla en nuestro país.
Sin desconocer sus respectivos méritos cinematográficos, ciertamente son filmes que tocaron la sensibilidad de un público aun en shock frente a los terribles hechos conocidos mundialmente.
En este escenario, a contracorriente -algo así como vivió el protagonista del filme-, es que comenzó a exhibirse Poveda.
A Chile llegó en una distribución acotada a exhibiciones especiales; ahora se abre a público general en dos funciones en el Hoyts de La Reina: jueves 9 de junio, a las 20.30; sábado 11, a las 10.

Categorias: Históricas

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