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PRIMERO MATARON A MI PADRE: UN GENOCIDIO DESDE LOS OJOS DE UNA NIÑA

First They Killed My Father Especial de Netflix. Director: Angelina Jolie Guion: Angelina Jolie (Libro: Loung Ung) Estados Unidos, 2017. Duración: 136 minutos.

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PRIMERO MATARON A MI PADRE: UN GENOCIDIO DESDE LOS OJOS DE UNA NIÑA

First They Killed My Father

Especial de Netflix.
Director: Angelina Jolie

Alrededor de 5 años tenía Loung Ung, la sexta de siete hermanos, cuando, desde la terraza de su cómoda vivienda en Phnom Penh, vio que la ciudad se llenaba de un ejército de hombres vestidos de negro, con pañuelos rojos y negros en el cuello, portando metralletas y armamento pesado.
Actualmente activista de derechos humanos y Premio Nobel de la Paz, Loung Ung volcó su dramática experiencia durante el sangriento régimen del khmer rouge, liderado por Pol Pot, en un libro que simplemente tituló Primero mataron a mi padre (First they kill my father).
Entre 1975 y 1979, durante la dictadura de Pol Pot -quien se inspirara en el comunismo maoista-, se calcula que murió entre un tercio y un cuarto de la población de Camboya, por hambre, ejecuciones o bajo tortura.
Comparada con otras tragedias humanitarias de origen político, es escasa (si no nula) la atención que el cine occidental le ha prestado a este genocidio. Angelina Jolie, cuyo hijo adoptivo, Maddox, es de origen camboyano, asumió el desafío y, con el apoyo de Netflix, dirigió la película que acaba de subir la plataforma de streaming.
Basada en el libro de Loung Ung y bajo el mismo nombre, la actriz rodó el filme en Camboya, con idioma y elenco local, secundada por el cineasta Rithy Panh, sobreviviente del régimen.
Maddox trabajó en la producción.
La historia de Camboya -antes, durante y después del régimen del khmer rouge- es tan intrincada y compleja que la opción más razonable era aquella que eligió Jolie. Esto es, la perspectiva que le da este libro autobiográfico: narrar esos años exclusivamente desde los ojos y las vivencias de la niña que fue Loung Un.
Por eso es una película que parece hasta excesivamente “sobria”: no hay esas pilas de cadáveres que alguna vez se vieron en la prensa (lo que fue reproducido por un artista en un museo).

EL ÉXODO Y LA PESADILLA

El éxodo de la ciudad hacia los campos se va haciendo cada vez más duro, pero el ingreso a la pesadilla es de a poco. No hay golpes de efecto.
Los guerrilleros van mostrando su dureza y crueldad a medida que estas multitudes avanzan sin descanso y sin importar si ancianos, niños y enfermos pueden hacerlo.
Un día la familia puede detenerse en una casa y luego deberá continuar para instalarse en campos de trabajo forzado, en chozas que ellos mismos deberán levantar.
Mientras, van siendo despojados de los pocos objetos que pudieron llevarse de la ciudad al campo. La comida se vuelve cada vez más escasa.
Monjes, niñas, niños laboran en pesadas tareas, sin descanso. Mientras, escuchan gritos-consignas por altoparlantes: “¡No hay propiedad privada!”, “¡No más individualismo!”, “¡Hay que renunciar a toda propiedad personal!” (la niña mira su lindo vestido con flores que ha llevado consigo), “¡Somos todos iguales!”. Y a los monjes: “¡ustedes son unos parásitos!”.
Loung obedece, mira. A veces pregunta. Mientras se puede, sus padres, sus hermanos, se mantienen unidos y la protegen. Ese es uno de los aspectos singulares para una película que transcurre en una guerra: esa relación amorosa que nunca deja de estar.
Pero su vida, su destino y los de cada uno de los miembros de la familia de la niña están en manos de sus celadores, siempre armados. Algunos de ellos son niños, apenas un poco mayores que Loung.
Carente de truculencia y sentimentalismos, la película, no obstante, no elude las crudas vivencias de su protagonista y sus seres queridos. Y a través de ellos, abre una ventana a una trágica y sangrienta historia a la que hemos prestado poca atención.

Categorias: Históricas

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