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LA NOVIA DEL DESIERTO: EL FORMIDABLE TALENTO DE PALY GARCÍA

Reparto: Paulina García,  Claudio Rissi Dirección: Cecilia Atán,  Valeria Pivato Argentina, 2017. Duración: 85 min.

La novia del desierto

LA NOVIA DEL DESIERTO: EL FORMIDABLE TALENTO DE PALY GARCÍA

Coproducción argentino-chilena, La Novia del Desierto tuvo su estreno mundial en Cannes 2017, en la sección “Una cierta mirada”. Luego la película pasó por nuestro país entre los numerosos títulos del Sanfic, festival que fue inaugurado con La Cordillera (también exhibida en la misma sección en Cannes), cuyo mayor mérito radicaba en tener al mediático Ricardo Darín como protagonista. Paulina “Paly” García tenía allí un rol secundario.
Ahora que La Novia del desierto llega a salas, la actriz chilena que ganara un oso de plata en la Berlinale gracias a Gloria (Sebastián Lelio, 2013) vuelve a ocupar el centro con un formidable desempeño que reconfirma la categoría mundial con que acomete su oficio.
Si viviera en el Primer Mundo, probablemente Paulina García tendría a su haber la carrera y los galardones de una Isabelle Huppert.
Lelio la lanzó a ese exclusivo firmamento, pero aquí ya sabíamos de su talento excepcional en TV (inolvidable su Raco de Cárcel de mujeres), en teatro -tanto dirigiendo como actuando- y en el cine local.
UN SUBTERRÁNEO MANEJO DEL VOLTAJE EMOTIVO

Si la verdadera capacidad de un intérprete se prueba en su versatilidad, García es un camaleón. Pero no porque use pelucas, ni cojee, ni se cambie el color del pelo, ni imite acentos. Lo suyo es actuación desde dentro, un prodigio que solo los más dotados pueden conseguir. La gestualidad mínima, un subterráneo manejo del voltaje emotivo interno de sus personajes, sutiles variaciones en la mirada, el modo de caminar, acentuaciones casi imperceptibles, ciertos ritmos en el fraseo. Nada obvio ni externo.
Gloria no era una mujer especialmente extravertida; tampoco Leonor, el personaje secundario que encarnó en Por siempre amigos (VER COMENTARIO) (Little men , Ira Sachs, 2016) por el que obtuvo un Independent Spirit Award. Ambas combativas, en cierto momento, pero no por ello exaltadas.

TERESA, UN PERSONAJE SECUNDARIO EN SU PROPIA VIDA 

En La Novia del Desierto baja aún más ese tono contenido para dar vida a Teresa, una mujer cuya vida siempre ha sido determinada por las circunstancias y por los demás. De ojos apagados, es esa clase de personas invisibles, que parecen caminar de puntillas por el mundo. Sobre ella y su rostro en apariencia impasible, pero que devela todo, las directoras Valeria Pivato y Cecilia Atán posan insistentemente su cámara.
La película es una bella opera prima, sencilla, sin estridencias de ningún orden, cuya fuerza y valor radican en ello precisamente; la cuidada fotografía de Sergio Armstrong y la entrañable música de Leo Sujatovich hacen lo suyo.
Pivato y Atán acometen la Argentina profunda, la del interior -ese otro país-, la de los paisajes desérticos, las carreteras inmensas y los caseríos en torno al lugar donde se venera a la “Difunta Correa”, por donde circula gente simple y cálida.
Teresa -oriunda de Illapel, Chile- ha servido durante 20 años como empleada puertas adentro en una gran casa en Buenos Aires. Allí ha visto crecer al hijo de la familia, con quien mantienen una bella relación de afecto; pero el hogar se reduce y es enviada a trabajar donde unos parientes a San Juan.
El bus en que viaja sufre una avería, ella pierde su modesto bolso (es decir, todos sus bienes) y conoce a un curioso personaje, “el Gringo” (Claudio Rissi), un vendedor ambulante que va de pueblo en pueblo en un viejo furgón. Con él, Teresa inicia un periplo no planeado. Este imprevisto es un giro galáctico en su existencia: ella ha desempeñado un rol secundario en su propia vida, una que ha dedicado, por destino, a los demás. Y ahora es una hoja frágil, a la deriva.
La cámara va de los grandes planos generales al rostro resignado de esta mujer de pocas palabras, de aspecto prematuramente marchito, sin ningún roce social y ninguna experiencia siquiera cercana a lo amoroso.
Él es distinto: tiene “verso”, amistades varias, conoce muchos lugares que ha recorrido cientos de veces. Pero ambos son, básicamente, dos personas solas.
Hay planos de una elocuencia y sencillez admirables, como cuando de pronto ella se mira en el espejo retrovisor y se lleva la mano a su pelo semi canoso, recogido en una breve cola de caballo.
Es el momento en que el espectador se imagina, junto a Teresa, que quizás la vida pueda brindarnos una segunda oportunidad.
Una bella y breve historia, protagonizada por una inmensa actriz.

Categorias: Drama

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