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¿SE SIRVE USTED UN CÓCTEL MOLOTOV?: LOS ALUMNOS DE OSCAR CASTRO EN CHILE.

¿SE SIRVE USTED UN CÓCTEL MOLOTOV?: LOS ALUMNOS DE OSCAR CASTRO EN CHILE.

Escribe: Rebeca Araya Basualto

Catorce artistas en escena. El menor de trece años, el mayor sobrelos 70. Vertiginosos van y vienen por el escenario, protagonistas de historias disparatadas que se suceden sin hilación aparente, hilvanadas por la música poderosa que precede o acompaña la acción. Es ¿Se sirve usted un cóctel Molotov?, escrita por Oscar (El Cuervo) Castro y estrenada en 1968, en un Santiago provinciano que descubría el teatro del absurdo y la creación colectiva, sello del Teatro Aleph entonces y hoy.
¿Se sirve usted un cóctel Molotov? fue reescrita por su autor en homenaje a Tignous, dibujante asesinado en el ataque contra la revista satírica francesa Charlie Hebdo ( París,2015) y es la pieza con la cual los alumnos de Oscar Castro rinden su examen de fin de semestre en la Sala Julieta, una estación en la ruta establecida por el creador del teatro Aleph para traficar sueños entre Paris y Santiago.
En el Chile de este siglo, para muchos el nombre del artista, la mención al Teatro Aleph o la obra que comentamos significan poco o nada. En Francia en cambio, sólo hay admiración y reconocimiento para el chileno que llegó por primera vez en agosto de 1973 al Festival de Teatro de Nancy, liderando un grupo de jóvenes actores que ese año regresaron a Santiago portando el primer premio del entonces festival de teatro experimental más importante del mundo.

CONTINGENCIA SIN PANFLETOS

La compañía que –en sus orígenes- acogió a la ex presidenta Michelle Bachelet entre las alumnas del Liceo 1 que, junto a los estudiantes del Instuto Nacional, dieron origen al Aleph, hizo de la creación colectiva una filosofía y del humor y el absurdo una suerte de declaración de principios.
La reposición de Se sirve usted un cóctel Molotov instala en escena una experiencia lúdica que juega con alusiones al cómic y la televisión, sin perder de vista –en su remozada versión- la contingencia nacional y planetaria, que quedan expresadas en el vestuario y en referencias agudas y nada burdas del guión.
No hay discursos. Sólo pequeñas y muy bien actuadas situaciones que –en materia de técnica teatral- evidencia fortalezas como el manejo de la voz y dicción de los actores que rinden su examen ante el público. Impecables, los 14 comediantes se imponen en escena con textos que el mínimo error de pronunciación o proyección de la voz arruinaría. Destaca también la coordinación escenográfica bien lograda, aún en coreografías complejas.
En 2018 algunos estudiantes viajaron a Paris, para presentarse junto al elenco francés del Aleph. Y en abril de 2019, estudiantes de la academia parisina de Castro llegarán a Chile, para presentar Érase una vez un rey, reflexión sobre el poder y la libertad escrita por el director de la compañía.

SOPA DE LENTEJAS Y CONVERSACIÓN

Alejada de los circuitos teatrales comunes, pues así lo solicitó Castro cuando desde el Ministerio de Bienes Nacionales le ofrecieron buscar un bien del patrimonio público para reinstalar su teatro en Chile, la Sala Julieta ocupa la que fue una vieja casona abandonada en La Cisterna, a tres cuadras de la estación del Metro El Parrón.
Su remodelación final se financió con la indemnización del Estado a Oscar Castro por la desaparición de su madre, Julieta Ramírez, detenida en Tres Alamos en 1974 cuando visitaba al actor.
El jardín de la casona es espacio para repetir un rito que El Aleph instauró desde los ’60 y preserva en París, donde Castro reinstaló su teatro, tras salir al exilio en 1977. El rito es sopa, buen vino y conversación tras la representación de cada obra:
-El teatro es una experiencia que se completa en cada persona –nos dice Gabriela Olguin, actriz y directora de la academia Aleph en Chile- entonces no te puedes ir sin decirnos cómo viviste nuestro trabajo. El teatro es nuestra casa y nuestra vida, así es que los espectadores son nuestros invitados y siempre hay una buena sopita, algo para tomar y ganas de conversar antes que el público se vaya.
Diseminadas por el antejardin y bajo los árboles, múltiples mesas acogen al público y actores que, tras la función a que acudimos, compartieron sopa de lentejas, bebidas y opiniones.
En un costado de la casona, a la entrada de la sala, en un muro hay pintada una frase de Oscar Castro, actor, dramaturgo, periodista y –desde este 17 de enero- caballero de la Legión de Honor por designación del gobierno francés.
“Todo fracaso es una extraña victoria”, dice en el muro.
Humor que hace pensar pero no ofrece recetas, una compañía que comparte una mística que viene de otro tiempo y hasta la posibilidad –para quienes se interesan en los casting- de evaluar un semillero interesante de actores alejados de los circuitos usuales, son buenas razones para recomendar la última funcion de esta temporada de ¿Se sirve usted un cóctel Molotov? Y para mantenerse alertas a lo que Aleph planea para este año.

SALA JULIETA (Eulogio Altamirano 7425. Paradero 21 La Cisterna,
Metro El Parrón (Línea 1)
¿Se sirve usted un cóctel Molotov?
Sábado 26 de enero, a las 20.00 horas
Reservas e informaciones:+ 569 9 069 20 56
www.teatroaleph.cl

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