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YO, TONYA: CÓMO SOBREVIVIR A UNA MADRE INSUFRIBLE 

I, Tonya Reparto: Margot Robbie,  Sebastian Stan,  Allison Janney,  Bobby Cannavale. Dirección: Craig Gillespie Estados Unidos, 2017. Duración: 121 min.

YO, TONYA

YO, TONYA: CÓMO SOBREVIVIR A UNA MADRE INSUFRIBLE 

El escándalo en que se vio involucrada la talentosa patinadora artística Tonya Harding no es caso cerrado y no es lo que pretende hacer  tampoco Yo, Tonya , la tragicómica y trepidante película por la que Allison Janney ganó un Oscar y tuvo Margot Robbie postulando a uno.
Es una historia personal triste y sin embargo, hay mucho humor e irreverencia en la forma y el tono en que el director Craig Gillespie la relata, en la ambigüedad de su protagonista, víctima y victimaria, frágil y ruda a la vez.
Margot Robbie -la chica linda, el bombón sexy de  El lobo de Wall Street y de Escuadrón Suicida– participó en la producción de la película porque sabía que nadie le habría dado un rol de este espesor dramático. Y si hay algo delicioso de disfrutar en Yo, Tonya es su extraordinaria construcción de personaje. Lo que complementa grandiosamente Allison Janney (The West Wing , Mom), como la intratable, insufrible y detestable madre de la deportista.
Estructurada como un falso documental, comienza con (supuestas) entrevistas a Tonya (M. Robbie), su ex marido Jeff (Sebastian Stan) y su  madre LaVona (A. Janney), tres seres vulgares, algo ridículos y un resto cínicos, en distintos grados.

UNA TENEBROSA RELACIÓN MADRE-HIJA

40 años antes de aquello, en Portland, Oregon, LaVona ha iniciado -siempre con el cigarro en la boca y su eterna mueca despectiva- el engranaje para que se cumpla el destino que ella ha decidido para su pequeña de 4 años. Tonya será una estrella del patinaje sobre hielo.
LaVona es más que una mujer decidida: carece de ética, escrúpulos y modales. Mira por debajo del hombro a cualquiera, se para en la pista donde la entrenadora enseña a otras niñas y le devuelve con un garabato su educada interpelación a que deje el cigarrillo mientras esté en la cancha. Tampoco le importa que le diga que Tonya es aún pequeña. Manda a su hija a la pista, cuidadosamente ataviada según lo que ella considera de buen gusto, le exige de manera despiadada.
No trepida en golpearla cuando considera necesario.
A los 6 meses, LaVona ha logrado lo que buscaba: su hija gana un campeonato.
De ese modo se cría Tonya y así aprende a ser. Cuando conoce a Jeff  -un patán de aquellos-,  se ilusiona con el afecto que recibe, algo que desconoce desde que su padre decidiera abandonar la casa. Pero Jeff es otro bruto más y como la violencia en las relaciones es para ella parte de lo normal, se casa con él.
La tozudez de la madre empieza a dar resultados: Tonya luce proezas en la cancha que ninguna deportista ha hecho antes, aunque su carácter la enemista con jueces y competidores.
Harding alcanzó la cima de la fama  cuando se convirtió en la primera deportista en conseguir un salto “triple axel”… y cuando fue acusada de estar involucrada en la agresión, ocurrida en 1994, a su contrincante Nancy Kerrigan  -la chica fina y correcta, su opuesto-, algo que hasta el día de hoy ella niega.
La historia de Tonya Harding está jalonada de victorias, éxitos fulgurantes, fracasos estrepitosos y escándalos públicos y privados.
Eso es Tonya, el resultado de una tenebrosa relación madre-hija. Porque si algo logró la gélida LaVona fue dotar a su criatura de dureza, algo que no la hace apta para ser feliz, pero sí para ser una sobreviviente.
Hay mucha dignidad en este singular personaje, cuyo destino brumoso se acompaña con los compases de “Dream a Little” (Doris Day) o “Romeo and Juliet”, de Dire Straits.
Muy buena.

Categorias: Drama

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