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EL PADRINO: OBRA DE CINE CLÁSICO PERFECTA

The Godfather Dirección: Francis Ford Coppola Guion: Francis Ford Coppola, Mario Puzo (novela). Reparto: Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton, John Cazale, Talia Shire. EE. UU., 1972. Duración: 3 horas

El Padrino

EL PADRINO: OBRA DE CINE CLÁSICO PERFECTA

El Padrino se trata de la primera parte de la trilogía y lo de “restaurada” significa exactamente eso: tal como se hace con pinturas o monumentos, se la “limpió” dejándola tal como se vio cuando llegó a los cines por primera vez.

Fui al Cinemark a verla en pantalla grande y mi recomendación: ¡no se pierdan ese espectáculo visual!
Por de pronto y por un asunto, digamos, demográfico, ¿cuántas personas la vieron en pantalla grande?

Las personas que estudiamos y enseñamos cine repasamos mucho estas obras y probablemente recordemos más secuencias y detalles que la mayoría. Aun así, salí ¡en éxtasis! de la función para la prensa.
Coppola construyó una obra de cine clásico bella y perfecta.

Redescubrí pequeños y bellísimos detalles del diseño de producción, y en aquella larga secuencia de montaje paralelo con el bautizo como escena eje me asombré observando cómo cada encuadre (más música, sonido, palabras) está cargado de significado y emociones.

Llega a ser fascinante contemplar ese elenco, tan bien elegido: cada cual construyendo personajes complejos y singulares, interactuando en una fluida coreografía. Si bien Marlon Brando es, evidentemente, LA estrella, es deliciosamente asombroso observar a un casi debutante Al Pacino desplegar un histrionismo contenido, de mínimos gestos y sin embargo, intenso en su evolución.
Háganse un favor: vayan al cine a contemplar esta obra de arte.

¿Qué hizo que El Padrino se convirtiera en el fenómeno que es?

La novela de Mario Puzo —escrita en 1969— vendió 30 millones de copias y la película llegó a facturar casi US$300 millones. Los ’70 fueron tiempos de crisis para la industria, por diversos motivos: se cerraron más cines que en ninguna otra época y los grandes estudios empezaron un severo declive.

Con Vietnam y Watergate de por medio, los sueños que vendía el Hollywood clásico no hacían sintonía con el público. Los directores, sobre todo neoyorkinos, se tomaron la pantalla, rompiendo esquemas. Busco mi Destino (Dennis Hopper, 1969) fue uno de los exponentes de este período.

Coppola —que había ganado un Oscar como guionista con Patton (1970)— optó por una actitud no tan radical. Muy influenciado por el cine europeo, cuando el productor Robert Evans puso el libro en sus manos, el cineasta tuvo la astucia de dar un giro a la ya antigua tradición de películas de gángsters.

Tomó el guion que había elaborado Puzo y centró el relato en las familias, poniendo el foco en su cotidiano. Más que ametralladoras y sangre —que lo hay ¡y vaya que sí!— la saga está llena de almuerzos y cenas familiares, bodas (comienza con una), procesiones, bautizos, fiestas con tarantelas.

De manera que el espectador sigue a esta familia, que cree fervientemente en el sueño americano, en la lealtad y en que deben permanecer unidos. “Nunca te pongas del lado de nadie que vaya contra la familia, nunca”, le advierte Michael a Fredo. Eso es lo que los mueve.

Y aquello a lo que se dedican, lo llaman “negocio”, lo que se mantiene aparte de la vida familiar doméstica. “Esto es un negocio. Nada personal”. Otra de las frases que han permanecido en el imaginario colectivo. Las víctimas que el espectador ve son bandas rivales de Los Corleone o bien, traidores.

Por este punto de vista, en su momento la película fue acusada de amoral por cuanto no solo no es una denuncia a los crímenes que cometen los Corleone sino que está planteada de tal forma que el espectador empatiza con ellos.

Visualmente asombrosa, el historiador del cine Mark Cousins la definió como “una película de gangsters rodada como si se tratase de un cuadro de Rembrandt”. La grandiosa música de Nino Rotta contribuye a imprimirle el sello épico que envuelve al espectador.

Especialmente desde el personaje de Michael Corleone se manifiestan las complejidades y tensiones (la culpa, el perdón): se trata de un hombre que se suponía que se insertaría en la sociedad norteamericana (peleó en la Guerra). Pero a pesar de su riqueza, de que tienen “de su lado” a políticos y autoridades eclesiásticas, éstos no los quieren junto a ellos en público.

Esta ópera concluye con una ópera: el hijo tenor de Michael y Kay (Diane Keaton), en un momento glorioso, canta en el escenario del teatro de Palermo “Cavalleria Rusticana”, mientras se suceden cuatro violentos y dramáticos hechos en relatos paralelos y sucesivos. Uno de ellos, su hermana (interpretada por Sofia Coppola) recibiendo las balas mortales que iban destinadas a su padre.

EL PADRINO
(The Godfather)
Dirección: Francis Ford Coppola
Guion: Francis Ford Coppola, Mario Puzo (novela).
Reparto: Marlon Brando, Al Pacino, James Caan, Robert Duvall, Diane Keaton, John Cazale, Talia Shire.
EE. UU., 1972.
Duración: 3 horas

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