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«FIN DE SEMANA EN PARÍS»: HUMOR Y GOTAS DE AMARGO

Le Week-End Director: Roger Michell Reparto: Jim Broadbent, Lindsay Duncan, Jeff Goldblum, Olly Alexander, Judith Davis, Xavier De Guillebon. Año: 2013. Duración: 89 min. País: Reino Unido BUENA. HUMOR INTELIGENTE

«FIN DE SEMANA EN PARÍS»: HUMOR Y GOTAS DE AMARGO

Una mirada aguda, por momentos, punzante y no exenta de cinismo, en torno a aquellos ideales y sueños que se quedaron en el camino es «Un fin de semana en París».
Porque -parafraseando a los Rolling Stone- no siempre se puede obtener lo que uno quiere.
Los mayores de 60 (y de 70 también), por atendibles razones demográficas, están adquiriendo cada vez más protagonismo en el cine (y en la TV también). Solo que suelen estar en medio de comedias ñoñas o a lo más por asuntos nostálgicos o dramas directamente relacionados con el deterioro que acarrea la edad.
Pero sucede que sí queda vida después de los 60.
Roger Michell (“Notting Hill”) y Hanif Kureishi (novelista, dramaturgo, cineasta) -en la dirección y guión respectivamente- consiguen con “Un fin de semana en París” enfocar con un tono realista y cotidiano la problemática de una pareja algo mayor, ambos activos, aunque sin demasiado margen de tiempo para resolver asuntos pendientes ni obtener lo que ya no se consiguió.
Se trata de un drama en serio, nunca solemne, tan cargado de humor y líneas de diálogos deliciosas que incluso llega a arrancar carcajadas por lo sorprendente.
Meg (Lindsay Duncan) y Nick (Jim Broadbent, un gran actor de reparto profusamente premiado) viajan de Birmingham a París a celebrar sus 30 años de matrimonio.
Tras constatar el deprimente estado en que se encuentra el hotel donde pasaron su luna de miel, Meg arrastra a Nick y, tarjeta de crédito en ristre, se trasladan a uno elegante y muy bien ubicado, muy fuera de su presupuesto.
Él es un profesor de filosofía, que alguna vez fue un brillante intelectual, en una universidad no muy reconocida, y ella hace clases de biología. Tienen una casa y un hijo inútil, casado y con hijos, que sólo quiere seguir dependiendo de ellos.
Meg y Nick vienen de vuelta de Brecht, Pink Floyd y Gramsci -de los ´60 y los ’70 en general-, miran con descreimiento la corrección política imperante y ella ya no es “la talibana feminista” que él conoció. Pero Meg no ha morigerado en nada su carácter decidido e impaciente y una cierta actitud de “no tengo mucho que perder” parece haberse desatado en ella. A veces divertida y siempre arrojada, alterna la ironía con la ternura.
El conflicto que arrastra Nick, esa parálisis vital que ha oscurecido su genio, queda al desnudo cuando se encuentran con Morgan (muy bien Jeff Goldblum), un ex compañero de Cambridge, hoy un rico y exitoso autor, que los invita a una cena cool en su elegante y gran departamento, con esposa joven y bella.
Momento de catarsis, el humor se torna ácido -nunca amargo- y hasta un poquitín negro, deslizándose un cierto cinismo descreído, del que Meg lleva el pandero.
Son la generación por excelencia del “queríamos arreglar el mundo”. Y el mundo está como está.

IDEAL PARA: entender de qué hablan los Rolling cuando cantan «You can’t always get what you want».

Categorias: Comedia

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