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MON ROI: #NI UNA MENOS

Reparto: Emmanuelle Bercot, Vincent Cassel, Louis Garrel, Isild Le Besco. Director: Maïwenn Le Besco Francia, 2015. Duración: 130 min.

MON ROI: #NI UNA MENOS

Cada vez que sale a la luz un caso de maltrato a una mujer a manos de su pareja, se desparrama una catarata de opiniones en redes sociales del tipo: “¡¿pero cómo tan tonta?!”; “en realidad, bien poco se debe haber querido a sí misma para dejar que la traten así”.
En Mon Roi, la directora (y también actriz) Maïwen se encarga de poner el foco donde corresponde en esta discusión: este no es un asunto de neuronas más, neuronas menos; ni es requisito, necesariamente, andar con alguna trizadura emocional para convertirse en víctima de un manipulador profesional.
La protagonista de su película, Tony (Emmanuelle Bercort, mejor actriz Cannes 2015 por este rol) no es ni tonta ni tiene su autoestima en mal estado cuando conoce al encantador, divertido y seductor Georgio (Vincent Cassel).
Tony es una exitosa abogada parisina, de buena situación y dispuesta a divertirse. Es soltera, madura, pero aún joven y atractiva.
El relato es un gran racconto: comienza con Tony en un centro de rehabilitación tras haber sufrido un severo accidente esquiando. Una rehabilitación que incluirá más que su pierna destrozada: ella está psicológicamente destruida.
Allí recuerda cómo tras conocer a Georgio su tranquila vida se convierte en un carrusel de emociones, intensos momentos, alegrías, risas y sorpresas. Las extravagancias de Georgio pueden ser desconcertantes, sí, pero por algo él es tan singular ¿no?
Un día es un celular graciosamente destruido en la calle. Otro, la irrupción de una ex, una bella y algo trastornada modelo que parece estar más en el presente que en el pasado de Georgio.
Pero los excitantes momentos son más y mejores que estas ¿nimiedades?
Incluso el gozoso matrimonio: Tony está chispeante a más no poder.
De a poco, las pequeñeces ya no lo son tanto, ni tan pocas. Aunque al embarazo y nacimiento de un hijo no hay nada que lo pueda opacar.
¿O sí?

NO SE DAÑA A QUIEN SE QUIERE

Lo que hace Mon Roi es meterse en el medio de una clásica relación tóxica y destructiva en la que los papeles de víctima y victimario están perfectamente asignados.
Y junto con la protagonista, a través de cuyos ojos seguimos el relato, nos desconcertamos, nos descolocamos y nos preguntaremos cuándo hay que poner un disco pare, cuál de esos “detalles” son en realidad una advertencia mayúscula de que estamos siendo atrapados en la telaraña de un abusador. Un ser egótico y narciso que sabe dónde y cómo asestar esos golpes sutiles y precisos que minarán la autoestima de su víctima, con lo cual ella quedará enteramente a su disposición.
A lo largo de las 2 horas de metraje vemos a Emmanuelle Becourt, en una portentosa actuación, transformarse dramáticamente, desde la luminosidad radiante al estropajo humano en que llega a convertirse
Vincent Cassell hace lo suyo: maneja con sutileza la ambigüedad de su personaje, un tipo a simple vista bastante “normal”, al punto que nunca es del todo detestable; que puede ser exasperante, pero ¡se le pasa!
Una ambigüedad con la que la misma directora juega hasta el final de su relato.
¿Cuál es el punto de no retorno? ¿Qué es razonable considerar como “diferencias”? ¿Qué es tajantemente inaceptable?
“No se daña a quien se quiere”, canta la española Bebe (“Malo”).
¿Cuántas marchas con #NiUnaMenos se desplegarán antes de que esa certera frase musical se gatille a tiempo en la mente de una eventual víctima?
Mon Roi es un buen punto de partido para pensárselo en serio.

Categorias: Drama

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