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TRIBUNAL (COURT): LA JUSTICIA BURÓCRATA E INÚTIL

Court Reparto:Vira Sathidar, Vivek Gomber, Geetanjali Kulkarni, Pradeep Joshi. Director: Chaitanya Tamhane India, 2014. Duración: 116 min.

TRIBUNAL (COURT): LA JUSTICIA BURÓCRATA E INÚTIL

De la buena salud del cine indio —más allá del industrial Bollywood— nos hemos ido enterando de a poco. El excelente thriller policial y sicológico Psycho Raman , presente en la Quincena de realizadores de Cannes, es una muestra reciente (está en Netflix, por si no alcanzó a verla en cartelera).
Tribunal (Court) se suma a esta nueva e interesante corriente.
Opera prima de Chaitanya Tamhane, ganadora de diversos premios en festivales como Venecia y Bafici (Buenos Aires), se trata de un drama kafkiano de singular humor negro, narrado con un sorprendente tono costumbrista, cercano al naturalismo. No hay escenas desesperadas, ni relatos desgarrados; todo transcurre con una insólita normalidad y esa es la atmósfera que le imprime con precisión el director.
La cámara distante, que suele captar la ciudad de Bombay y a sus personajes en planos generales y en escenas con notoria profundidad de campo, nos introduce en un colegio de niños. Allí termina de hacer clases Narayan Kamble, un hombre de 65 años que, apurado, toma la micro, atiende su celular y finalmente llega a una explanada donde está tocando una banda. Se sube al escenario y canta.
Narayan, “el poeta del pueblo”, escribe letras que reclaman por hechos injustos, un aproximado a lo que en los ’60 llamábamos “de protesta”. Allí mismo llega la Policía a detenerlo: ha sido acusado de “incitación al suicidio”.
Eso lo sabemos porque -elipsis mediante- un abogado, activista de DDHH, ha llegado a preguntar y hacerse cargo del caso. Le buscan el papel entre una ruma de carpetas color café y de ahí en adelante asistimos, entre asombrados e incrédulos, a la mecánica burocrática de las salas de audiencias y los tribunales, hasta concentrarnos en el juicio a Narayan.
Como hemos visto en otros lados, hay una fiscal, testigos, un juez con una secretaria. Todo en esa infinita gama de contrastes propio de la India, en que modernidad y costumbres vetustas conviven y se entremezclan indisolublemente. Así también las leyes, muchas de las cuales se inspiraron en la constitución británica, con reglamentos de la era victoriana.
El director nos regala con detalle esa diversa y rica cotidianidad siguiendo también las rutinas diarias de los personajes, en un despliegue de escenarios, atractivos roles secundarios y diálogos diversos, en un brillante guión que sabe explicar lo que nos resulta del todo inexplicable.
Si al comienzo la cámara toma la perspectiva del acusado, enseguida se gira al abogado, luego a la fiscal, para cerrar con el juez en una escena veraniega cargada de simbolismo.
Tribunal está inspirado en un hecho verídico. Y si bien tiene las particularidades que brinda una sociedad como la de la India, es el mismo reclamo que hace una película tan diferente y brillante como la israelí Gett: el juicio de Viviane Amsalem (dirigida y actuada por Ronit Elkabetz, recientemente fallecida), o la extraordinaria serie de HBO The Night Of, protagonizada por John Turturro.
También es inevitable recordar la magnífica película rusa Leviatán, en esos tribunales en que impertérritos burócratas parecían recitar letanías en vez de alegatos o leyes.
Lo que ninguno de ellos hacía era dictar justicia.
En Chile, dos películas de Alejandro Fernández AlmendrasMatar a un hombre y Aquí no ha pasado nada— ponen su ojo escrutador sobre el sistema judicial.
Mezcla de drama y comedia, Tribunal es un legítimo alegato por justicia que, ya vemos, nos quita el sueño a los seres humanos en las más distintas partes del globo.

(En Fílmico, Paseo Las Palmas; amazon.es).

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