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UN BUEN DÍA EN EL VECINDARIO: EL VALOR DE SER AFABLE

A Beautiful Day in the Neighborhood Reparto: Tom Hanks, Matthew Rhys, Chris Cooper, Susan Kelechi Watson, Noah Harpster. Dirección: Marielle Heller Estados Unidos, 2019. Duración: 108 min.

UN BUEN DÍA EN EL VECINDARIO: EL VALOR DE SER AFABLE

Resulta hasta desconcertante enfrentarse hoy a una película tan “mínima” y de aspecto “indie” como Un buen día en el vecindario. No solo por ese aire old-fashion y las canciones plácidas sino por esa serenidad inalterable de su protagonista, que inundan de bonhomía, buenos sentimientos, colores pastel y pulcritud el set donde se desempeña.
Un relato que transita en el sentido contrario de la efervescencia del siglo XXI, la que bien reflejan varias de las películas y documentales que van por algún Oscar 2020, pletóricas de adrenalina.
En manos de Marielle Heller (¿Podrás perdonarme? VER COMENTARIO), esta historia engañosamente melosa y naif, habla de temas incómodos, que siguen crispando a cualquiera: el perdón (“tratar de perdonar es tomar una decisión”), la muerte, las familias destrozadas, los miedos profundos y su relación con la ira.
Solo que lo hace desde el curioso personaje que fue Fred Rogers, un nombre que dice mucho al público estadounidense: el legendario animador del programa infantil “Mister Roger’s Neighborhood”, que condujo durante 33 años, hasta el 2001.
Gracias a este rol Tom Hanks ha vuelto a estar en la quina del Oscar a mejor actor (que ha ganado dos veces), después de 19 años. Es que Hanks consigue dar con el tono de un personaje de elusiva complejidad, un hombre de aspecto y modales formales hasta la exasperación, que predica y practica la escucha al prójimo —así le tome todo el tiempo del mundo— y la amabilidad como religión.
Heller organiza visualmente el filme en un juego de escenografías construidas con legos y juguetes, que se funden con la ciudad y los escenarios reales y ciertos momentos oníricos.
Basada en un artículo de Tom Junod, “Can You Say… Hero?”, relata la improbable amistad entre Roger y el periodista Lloyd Vogel (Matthew Rhys), un periodista de la revista “Esquire”.
Vogel, casado y con un hijo pequeño, es un hombre en las antípodas de Roger: descreído, con una buena dosis de cinismo y un doloroso pasado familiar que lastra su alma, pero que se niega a mirar siquiera.
Cuando Ellen, su jefa, le encarga una breve entrevista al conductor de TV para un número sobre “héroes americanos”, el premiado profesional se siente insultado. “¡¡¿El del programa cursi?!!”. Lo suyo es la investigación, alega. Ellen le recuerda que ya nadie acepta ser entrevistado por él: excepto Roger.
A regañadientes asume el encargo.
Cuando llega al set del programa, Vogel se encuentra con un tipo auténticamente afable, con un claro sentido de la ética y que, información mediante, le tiene hecha la radiografía: “No estimas mucho a la humanidad”, le comenta con su sonrisa cálida.
Es que si bien Rogers parece el Sr. Nerd, en realidad se ha dedicado a hablar de “temas sombríos” a su audiencia, con sus modos afectuosos y tranquilizadores. “No hay una vida normal que no haya tenido que lidiar con el dolor”, desliza por ahí, con el tono suave que nunca abandona.
Hay muchos momentos de humor —la hermana de Vogel y sus matrimonios no tienen desperdicio— y aunque el periodista debe transitar por un doloroso camino de sanación, tanto el detestado padre (genial la elección de Chris Cooper para este rol) como su editora y su mujer contribuyen con agudezas varias.
Un buen día en el vecindario sigue, resuelve y cierra la historia de Vogel, a quien terminamos por conocer al revés y al derecho, pasado y presente. Sobre el popular animador, sin embargo, aunque nos enteramos de varios asuntos personales y públicos, Marielle Heller tiende un imperceptible manto de misterio, como si lo relegara a un segundo plano o bien lo tuviera allí como la escenografía del set del programa: solo como un agente catalizador.
Una película a contracorriente, cuya engañosa apariencia simplona puede alejar al gran público adicto a la adrenalina a la vena, que posiblemente se pierda en este juego simple-complejo que ofrece la directora.
Muy interesante ejercicio y extremadamente necesario para los tiempos que corren.

Categorias: Drama

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